Esta receta se la dedico a mis padres, me trae muuuy buenos recuerdos con ellos. Mi padre siempre reclamaba en Semana Santa este dulce y mi madre, a pesar de que ella sabía que para él no era la mejor opción para postre, se lo hacía. Yo me comía unas cucharaditas pequeñas alentada por mi padre y él se comía el resto del plato. Siempre hubo una complicidad con el arroz con duz.
Tras años buscando la receta la encontré por casualidad y la ilusión y añoranza fué enorme, parece mentira que un simple arroz dulce pueda producir tantas sensaciones juntas.
INGREDIENTES:
- 1 corteza de limón
- 1 palo de canela
- 1 corteza de naranja
- 60 g de aceite de oliva
- 1/2 kg de arroz de grano redondo
- 1,5 l de agua + lo que necesites
- 1/2 kg de azúcar blanco
- Canela en polvo
ELABORACIÓN:
- Poner a calentar el aceite sin que coja mucha temperatura. Aromatizar con las cortezas de naranja y limón.
- Poner a hervir el agua y echarle el aceite frito aromatizado con los cítricos. Añadir uno o dos palos de canela. Dejar unos 3 minutos y retirar las cortezas y la canela (tienes la opción de dejarlos y de encontrártelos luego en el arroz).
- Colocar en otro cazo el azúcar a caramelizar, sin mover el cazo para que no cristalice. Añadir con cuidado el agua aromatizada con el aceite de cítricos. Cuando el agua empiece a hervir y una vez se haya deshecho el caramelo, echar el arroz y remover para que no se pegue con el azúcar, bajar el fuego. En este punto se puede añadir más agua para evitar que el arroz quede seco.
- Cuando el arroz esté hecho (no «al dente»), aproximadamente después de 30/40 minutos, dejar reposar durante 1 minuto más o menos y volcar en platos o cuencos.
- Espolvorear con canela y decorar con la piel cocida de los cítricos y el palo de canela.
- Poner a enfriar en el frigorífico en los recipientes tapados con papel film.
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